La economía estadounidense obtuvo impulso en agosto, impulsada por un fuerte repunte del sector de los servicios, según los datos provisionales de S&P Global. El índice compuesto de gestores de compras (PMI) subió 1,5 puntos, hasta 56,0, registrando la lectura más alta desde abril de 2022 y superando las expectativas del mercado.
La expansión fue liderada por el segmento de servicios, donde el PMI aumentó hasta el 56,8, su nivel más alto desde diciembre de 2024, reflejando una sólida demanda en los sectores del transporte, la atención médica y los servicios empresariales. Por el contrario, el PMI del sector manufacturero descendió hasta el 53,2, un nivel mínimo en cinco meses, pese a seguir en zona de expansión. S&P Global atribuyó la divergencia a una acumulación de existencias más débil y a las interrupciones en la cadena de suministro, incluidas las demoras relacionadas con las tensiones geopolíticas regionales.
En bases anualizadas, los datos de agosto apuntan a un crecimiento del PIB del tercer trimestre del 3%, más del doble de la tasa del 1,5% registrada en el trimestre anterior. Chris Williamson, economista jefe de S&P Global, describió la economía como «booming», aunque advirtió de que la persistente presión sobre los costes sigue poniendo en peligro los márgenes.
El aumento medio de los costes en el tercer trimestre sigue siendo elevado en comparación con el segundo trimestre, indicó S&P Global, ya que la inflación de los precios de los insumos sigue por encima de la media anterior a la pandemia. Williamson advirtió de que, aunque el ritmo de crecimiento de los precios se ha moderado ligeramente, "la presión de los precios sigue siendo alta". Los datos subrayan una economía de Estados Unidos cada vez más dependiente de los servicios para una expansión sostenida, incluso a pesar de que la actividad industrial muestra signos de enfriamiento.












