La economía del Reino Unido creció un 0,3% en junio y un 0,4% en el segundo trimestre, lo que pone al país en camino de alcanzar el crecimiento más rápido entre las economías avanzadas del G7 en el primer semestre de 2026. Estos datos, publicados por la Oficina de Estadísticas Nacionales, siguen a una revisión a la baja de los datos de endeudamiento público para mayo y junio, que el ONS redujo en un total de 7,5 mil millones de libras esterlinas.
La actividad del sector de los servicios, medida por el PMI de S&P Global, aumentó hasta el 52,8 en agosto, desde el 52,1 de julio, el nivel más alto en seis meses. Los volúmenes de ventas minoristas, excluidos los combustibles para la industria del automóvil, cayeron un 0,9 % en julio, pero siguieron siendo un 4 % mayor que un año antes, la fuerte mayor tasa de crecimiento trimestral en cinco años. La confianza del consumidor, seguida por GfK, subió al -14 en agosto, desde el -17 de julio, alcanzando su punto más alto en dos años.
Las presiones de inflación persisten, ya que se espera que el crecimiento de los precios al consumo supere el 3% en los próximos meses. El endeudamiento público durante los primeros cuatro meses del año fiscal 2026/27 está en un par de miles de millones de libras por encima de las proyecciones oficiales, según el pronosticador presupuestario. Los libros de pedidos de fabricación han alcanzado su nivel más alto desde noviembre de 2024, mientras que el sentimiento de compra de grandes cantidades alcanzó su mayor nivel desde diciembre de 2021.
El primer presupuesto del primer ministro Andy Burnham, previsto para octubre, se verá afectado por estos avances. John Healey, el nuevo ministro de Hacienda, se enfrenta a una situación desfavorable: los indicadores de crecimiento y confianza son más fuertes, pero la inflación está elevada y la deuda es mayor de lo previsto. Thomas Pugh, economista jefe de RSM, destacó el riesgo de pasar de una situación de resistencia a un desempeño más sólido este año.













