El Tesoro de EE. UU. planea ampliar el alcance de las sanciones secundarias dirigidas a entidades y países que mantienen vínculos comerciales con Irán, aumentando la presión económica sobre Teherán en medio de los conflictos regionales en curso.
La iniciativa, que forma parte de una campaña más intensiva de la administración de Trump, tiene como objetivo interrumpir los canales de exportación de energía de Irán, incluidos aquellos que pasan por el Estrecho de Ormuz, que ha quedado limitado por el conflicto que se prolonga desde hace seis meses. Esta medida está concebida como una advertencia final para los socios globales de que corten los lazos comerciales con Irán o se enfrentarán a la exclusión del sistema financiero basado en el dólar.
El secretario del Tesoro de los Estados Unidos, Scott Bessent, está programado para dar más detalles en una conferencia de prensa el lunes a las 13.00 hora local (1700 GMT), en la que también ofrecerá un resumen más amplio de la estrategia de presión económica de la Administración contra Irán. La campaña ha sido descrita por Bessent y el presidente Donald Trump como un «Día D económico», lo que sugiere una fase decisiva en los esfuerzos de Washington por limitar la influencia regional de Teherán.
Este anuncio sigue a una serie de acciones de EE. UU. dirigidas al sector del petróleo y del gas de Irán, incluidos los anteriores rounds de sanciones secundarias que penalizaron a las empresas extranjeras que facilitan el comercio con entidades iraníes. Se espera que estas nuevas medidas amplíen la red de operaciones prohibidas, lo que podría afectar a una gama más amplia de industrias y jurisdicciones.
Una fuente familiarizada con los planes, que habló bajo condición de anonimato debido a la falta de autorización para tratar el asunto públicamente, confirmó las intenciones del Tesoro.













