La Oficina de Capital Estratégico del Departamento de Defensa de EE. UU. está manteniendo conversaciones preliminares para contratar un arrendamiento de 100 años en hasta 17 campos petrolíferos de Venezuela, según fuentes familiarizadas con el asunto.
Los activos en examen abarcan regiones productoras clave, como la zona de Junín, en la franja del Orinoco, y campos históricos cerca del lago Maracaibo. Las conversaciones están siendo facilitadas a través del inversor energético Alejandro Betancourt, que actúa como intermediario entre Washington y las autoridades venezolanas.
Chevron Corp. y Halliburton Co. están negociando por separado acuerdos multimillonarios para ampliar la producción en Venezuela, según dijeron fuentes a The Wall Street Journal. Chevron opera actualmente tres empresas conjuntas con la productora estatal PdVSA y busca añadir dos campos de petróleo pesado a sus operaciones existentes.
La Oficina de Capital Estratégico del Pentágono, creada en 2022, se encargaría de gestionar la posible inversión para canalizar capital privado a sectores esenciales. Esta medida sigue el reciente relajamiento de las sanciones contra el petróleo venezolano, implementado después de la captura el pasado enero del expresidente Nicolás Maduro y la instalación de Delcy Rodríguez.
Los precios mundiales del crudo han aumentado ante las interrupciones en el suministro en el Medio Oriente y la intensificación de las tensiones con Irán, lo que aumenta la urgencia de que el capital occidental se despegue en Venezuela. Si bien operadores conservadores importantes, como ExxonMobil Corp. y ConocoPhillips, siguen siendo cautelosos, los intermediarios independientes y las empresas de servicios están preparados para liderar los esfuerzos iniciales de reinversión.
El marco en revisión supone un acuerdo de arrendamiento a largo plazo, aunque aún no se han alcanzado acuerdos definitivos. Los detalles adicionales sobre el calendario y las condiciones específicas siguen siendo secretos.













