La administración Trump mantiene conversaciones preliminares con el gobierno interino de Venezuela para evaluar la posibilidad de tomar una participación accionaria en el sector petrolero del país, según un informe de Axios citando a dos funcionarios estadounidenses.
Las negociaciones, difundidas el 27 de agosto, se producen tras recientes transferencias de crudo cerca de la costa nororiental venezolana, incluyendo dos superpetroleros avistados frente a las Islas Borrachas el 9 de agosto de 2026. Estos envíos se realizaron a pesar de las sanciones estadounidenses vigentes sobre la industria petrolera venezolana, que han sido ajustadas periódicamente por Washington.
Estas conversaciones se enmarcan en una revisión que lleva a cabo la administración sobre su enfoque hacia las sanciones al petróleo venezolano, endurecidas en 2024 tras las elecciones disputadas. Aunque aún no se ha alcanzado un acuerdo formal, las negociaciones apuntan a un posible cambio en la política hacia una mayor participación estadounidense en la infraestructura energética de Venezuela.
Venezuela alberga las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, estimadas en más de 300.000 millones de barriles, aunque su producción ha caído significativamente en los últimos años debido a la falta de inversión y las sanciones. A mediados de 2026, la producción petrolera del país se situaba en aproximadamente 700.000 barriles diarios, frente a los alrededor de 1,9 millones de barriles diarios registrados en 2016.
Cualquier participación accionaria de EE.UU. requeriría la aprobación del Congreso y probablemente se estructuraría como una empresa conjunta con la petrolera estatal venezolana, PDVSA, o sus entidades sucesoras. La administración no ha revelado detalles sobre el tamaño de la participación propuesta ni los términos financieros.
Las conversaciones se producen en el contexto de una revisión más amplia de la política de sanciones de EE.UU. hacia Venezuela, que ha incluido exenciones periódicas para ciertas transacciones relacionadas con el petróleo con el fin de permitir excepciones humanitarias.












