La Autoridad Suiza de Supervisión de Mercados Financieros (Finma) ha desempeñado un papel central en la configuración del marco de los bancos demasiado grandes para fallar (TBTF) en Suiza, sacando lecciones del colapso de Credit Suisse. La presión de Finma por ampliar sus poderes bajo la reforma TBTF ha aumentado, pero persisten las dudas sobre por qué sus herramientas existentes no fueron utilizadas de manera efectiva durante la crisis del prestamista.
Las propuestas de Finma para fortalecer el régimen TBTF buscan reforzar su supervisión de los bancos sistémicos importantes, incluidas exigencias de capital y liquidez más estrictas. La autoridad argumenta que su mandato ampliado preveniría futuras crisis financieras al permitir una intervención temprana. Sin embargo, críticos, incluidos políticos y observadores de la industria, han expresado preocupación de que el fracaso del regulador para actuar con decisión durante la caída de Credit Suisse socave su caso a favor de una autoridad mayor.
Stefan Walter, ex CEO de Finma, y Karin Keller-Sutter, ex ministra de Finanzas suiza, han destacado la necesidad de aclarar por qué las facultades existentes de Finma resultaron insuficientes. Walter, quien dirigió Finma durante la crisis de Credit Suisse, ha reconocido los desafíos pero se ha detenido corto de respaldar el apoyo incondicional a la expansión del papel del regulador. Keller-Sutter, quien supervisó las reformas TBTF como ministra de Finanzas, también ha cuestionado si las facultades propuestas de Finma habrían evitado el colapso del banco.
Mark Branson, director actual de Finma, ha defendido las acciones del regulador, afirmando que sus intervenciones estuvieron limitadas por límites legales y operativos. Ha enfatizado que las reformas TBTF, una vez implementadas, abordarían las brechas expuestas por el fracaso de Credit Suisse. El debate ha intensificado mientras el Parlamento suizo considera la versión final de la legislación TBTF, con legisladores divididos sobre el equilibrio entre el poder regulatorio y la rendición de cuentas.
El gobierno suizo ha señalado su apoyo a las propuestas de Finma, argumentando que una supervisión más fuerte es necesaria para proteger la estabilidad financiera. Sin embargo, la credibilidad del regulador sigue siendo un punto de debate, especialmente entre aquellos que sostienen que sus fracasos pasados no deberían ser recompensados con poderes ampliados sin una escrutinio riguroso.
Se espera que el Parlamento vote sobre las reformas TBTF en los próximos meses, con el resultado probablemente influyendo en el paisaje regulatorio financiero de Suiza durante años por venir.



