El Departamento de Defensa de EE.UU. está evaluando un acuerdo de arrendamiento a largo plazo sobre campos petroleros venezolanos a través de un intermediario, según informes que citan fuentes no identificadas familiarizadas con el asunto. Las negociaciones, impulsadas por la Oficina de Capital Estratégico del Pentágono, implican hasta 17 campos petroleros en las principales cuencas de Venezuela, incluidos el área de Junín en la franja del Órion y campos tradicionales alrededor del lago de Maracaibo.
El modelo de concesión de arrendamiento de 100 años propuesto concedería a los EE. UU. una participación directa en activos que han suscitado un renovado interés en un contexto de levantamiento de las sanciones y aumento de los precios del petróleo a nivel mundial. Washington asumió un control efectivo sobre las ventas de petróleo venezolano después de la captura, en enero, del expresidente Nicolás Maduro y la posterior toma de posesión de Delcy Rodríguez. Este cambio de política ha abierto el camino para que el capital occidental vuelva a entrar en el sector energético del país, que ha sufrido años de falta de inversión y una disminución de la producción.
Las principales compañías energéticas de Estados Unidos, entre ellas Chevron Corp. y Halliburton Co., están acercándose a acuerdos multimillonarios para expandir sus operaciones en Venezuela. Según se informa, Chevron está finalizando acuerdos para agregar dos campos de petróleo pesado a las tres empresas mixtas que ya tiene con PdVSA, la empresa petrolera estatal. Estas potenciales inversiones se producen a medida que los precios del crudo mundial aumentan, impulsados por la tensión geopolítica en el Medio Oriente y las restricciones en la oferta.
Aunque operadores conservadores como ExxonMobil y ConocoPhillips siguen siendo cautelosos, la participación del Pentágono supone un impulso estratégico para asegurar el suministro energético en medio de los esfuerzos más amplios para diversificar las fuentes estadounidenses. Se está considerando utilizar la Oficina de Capital Estratégico, creada en 2022 para canalizar capital privado hacia sectores cruciales, para gestionar la posible inversión. El resultado de estas negociaciones podría redefinir el sector petrolero de Venezuela e influir en las dinámicas energéticas regionales.













