El Departamento de Defensa de Estados Unidos está llevando a cabo negociaciones preliminares para garantizar un acceso a largo plazo a los campos petrolíferos venezolanos, incluyendo un marco que contempla un contrato de 100 años para los activos de la franja del Orinoco y alrededor del lago Maracaibo, según personas familiarizadas con el asunto.
Las conversaciones, mediadas por el inversor energético Alejandro Betancourt, se centran en hasta 17 campos productores repartidos por las principales cuencas de Venezuela, y la Oficina de Capital Estratégico del Pentágono está evaluando el acuerdo. El alquiler propuesto cubriría la zona de Junín, en la franja del Orinoco, y los campos legacy de la región del lago de Maracaibo, ambos elementos clave para la producción de crudo pesado de Venezuela.
Los debates se producen después de los esfuerzos separados de las principales compañías petrolíferas estadounidenses Chevron Corp. y Halliburton Co. para finalizar acuerdos multimillonarios dirigidos a aumentar la producción petrolera venezolana. Chevron está tratando de ampliar sus operaciones agregando dos campos de petróleo pesado a sus tres actuales empresas conjuntas con la productora estatal PdVSA, según informes citados por The Wall Street Journal.
Venezuela tiene las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, aunque la producción ha decrecido debido a años de falta de inversión y las sanciones estadounidenses. La Oficina de Capital Estratégico del Pentágono, creada en 2022, no ha comentado públicamente sobre el posible acuerdo. El marco propuesto sigue en examen, sin que se hayan tomado decisiones finales.
Las conversaciones coinciden con las cambiantes dinámicas geopolíticas en América Latina, incluida la reciente transición política en Venezuela tras la captura del ex presidente Nicolás Maduro y la posterior instalación de Delcy Rodríguez en enero de 2026.













