El gobierno moldavo redujo su pronóstico de crecimiento del producto interior bruto (PIB) para 2026 al 1,8% desde una proyección anterior de 4,5%, citando condiciones fiscales más ajustadas y una demanda externa más débil, según un comunicado del Ministerio de Economía e Infraestructura.
La ajustada refleja desafíos económicos más amplios, incluidas remesas reducidas y flujos de inversión más lentos, según el comunicado del Ministerio. La revisión sigue un estimado de crecimiento para 2025 del 3,5%, que permanece sin cambios.
Los funcionarios atribuyeron la baja a presiones fiscales persistentes y un entorno comercial global menos favorable. La economía moldava ha luchado con altos niveles de deuda pública y una dependencia de las exportaciones agrícolas, que siguen siendo vulnerables a la volatilidad de los precios y los riesgos geopolíticos.
El gobierno no especificó si se introducirían medidas adicionales para apoyar el crecimiento. Los analistas han advertido que las restricciones fiscales prolongadas podrían empeorar aún más la consumición doméstica y la inversión empresarial.



