Macau se ha fijado un objetivo de alcanzar un 60% de su producto interno bruto (PIB) proveniente de sectores no relacionados con el juego para 2030, según planes oficiales de desarrollo económico.
La estrategia de impulso busca diversificar la base económica de la región alejándola de su histórica dependencia excesiva en los ingresos provenientes de la actividad de juego y la hostelería hacia industrias alternativas y ofertas de turismo ampliadas.



