La economía japonesa creció un 0,3% trimestre a trimestre en el segundo trimestre, quedando por debajo de las expectativas de mercado de un aumento del 0,5%, según los datos preliminares del gobierno publicados el miércoles.
La Oficina del Gabinete informó que el aumento se debió a una modesta recuperación de la actividad de servicios y ajustes de inventarios, aunque el consumo privado, un motor clave del crecimiento, siguió siendo escaso. La inversión de las empresas también se debilitó, lo que refleja la cautela de las empresas ante la persistente inflación y el aumento de los costos laborales.
En términos anuales, el PIB creció un 1,2%, por debajo de la previsión de 2,0% en una encuesta de Reuters. Los datos siguen a un ajuste revisado de un 1,0% de contracción en el primer trimestre, que resultó ser más profundo que lo inicialmente estimado.
Los analistas atribuyeron el rendimiento débilmente esperado a la presión sostenida sobre el gasto de los hogares, a pesar de que el crecimiento salarial ha superado la inflación en los últimos meses. Las exportaciones, un pilar tradicional de la recuperación japonesa, mostraron una limitada dinámica a medida que la demanda global se suavizó.
La reciente depreciación del yen, si bien es favorable para los exportadores, ha hecho poco para compensar los obstáculos más amplios a la economía doméstica. Los formuladores de políticas en el Banco de Japón han mantenido una postura cautelosa, equilibrando la necesidad de una mayor estrechez monetaria frente a los riesgos para el crecimiento frágil.
Los datos refuerzan la expectativa de que la recuperación japonesa seguirá siendo desigual, con riesgos de bajada persistiendo en la segunda mitad del año.


