El gobierno iraní ha advertido de una retaliación tras el anuncio de Estados Unidos de nuevas sanciones contra 60 personas, organizaciones y buques. Hablando en la televisión estatal, el Ministro de Economía de Irán, Ali Madanizadeh, señaló que el país estaba plenamente preparado para estas medidas, calificándolas de terrorismo económico y advirtiendo de que Irán dispone de sus propios medios para responder. También indicó un cambio en la doctrina militar, sugiriendo una postura más proactiva contra las presuntas amenazas.
Las sanciones, presentadas el lunes por el subsecretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, tienen como objetivo presionar a Irán para que deje de escalonar los conflictos regionales. Aunque las medidas evitan atacar instituciones financieras chinas sospechosas de facilitar el comercio de petróleo iraní, Bessent advirtió que los países que sigan comerciando con Irán corren el riesgo de ser excluidos del sistema financiero basado en el dólar. Estados Unidos ha concedido a las naciones afectadas un período de transición para cumplir con las nuevas normas.
Pakistán se ha convertido en un mediador clave en los esfuerzos para reducir la tensión. Según una declaración del ejército pakistano del martes, las recientes conversaciones en Teherán han arrojado un notable avance hacia la desescalada y la reapertura del Estrecho de Ormuz. Esta vía fluvial estratégica, por la que transitan aproximadamente una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado transportados en barcos por el mundo, ha registrado una drástica reducción del tráfico, con solo dos buques petroleros cargados de mercancías transitanten el lunes, lo que representa el menor total diario desde principios de mayo.
El general de brigada del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria de Irán, Hossein Mohebbi, reiteró las amenazas de represalia militar, afirmando que cualquier ataque a la infraestructura iraní desencadenará una respuesta. El conflicto, que escaló hace seis meses tras los ataques estadounidenses e israelíes contra Irán, ya ha provocado miles de víctimas, principalmente en Irán y el Líbano. Un acuerdo provisional de junio ha caído desde entonces, y aunque la capacidad militar convencional de Irán se ha reducido, mantiene arsenales sustanciales de misiles y drones capaces de interrumpir la actividad marítima en la región. El estado del programa nuclear de Irán sigue siendo incierto.













