Irán ha advertido a los países vecinos de que cualquier participación en la próxima campaña de sanciones de Washington será tratada como un acto de hostilidad, con posibles medidas de retaliación contra sus intereses. Esta advertencia, a la que ha dado cuenta el canal Al Jazeera, se produce después del anuncio de las administraciones de Trump de nuevas restricciones dirigidas a Teherán, cuyo despiece ya está programado para el lunes, por el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent.
Estas medidas se enmarcan como las sanciones más severas impuestas a Irán hasta la fecha. Los posibles objetivos incluyen refinerías chinas independientes que compran crudo iraní, grandes bancos chinos que facilitan las transacciones financieras de Irán y aranceles secundarios a los países que mantienen relaciones comerciales con Teherán. El Gobierno de Trump ha presentado las sanciones como una respuesta a la actividad regional de Irán y a su programa nuclear, aunque no se ha revelado ningún detalle sobre el ámbito o el calendario de aplicación.
El Estrecho de Ormuz, un punto crítico de tránsito mundial del petróleo, permanece en gran parte cerrado debido al estancamiento actual. Los funcionarios iraníes han afirmado que el paso marítimo no se reabrirá mientras persista el bloqueo naval estadounidense de los puertos iraníes, aunque se han permitido excepciones limitadas para determinadas embarcaciones, incluyendo algunos tanqueros iraquíes. Antes del conflicto, el estrecho procesaba más de 20 millones de barriles de petróleo al día, una cifra que ahora se ha reducido a aproximadamente 8 millones de barriles diarios, a pesar de las operaciones militares destinadas a mantener un tránsito mínimo.
Se realizan esfuerzos diplomáticos para restablecer las rutas comerciales regionales. Omán ha mantenido conversaciones con Teherán acerca de la reanudación de acuerdos, aunque aún no se ha alcanzado ninguna resolución. El presidente de Francia, Emmanuel Macron, y el príncipe heredero saudí, Mohammed bin Salmán, están dispuesto a explorar otros corredores comerciales alternativos, incluyendo mayores redes de pipelines, conexiones ferroviarias y un mayor uso de los puertos de Omán fuera del Golfo. Pakistan también ha manifestado su apoyo a la diplomacia regional, y su general del ejército, Asim Munir, está programado para visitar Teherán.
El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, describió el conflicto como una “guerra económica, militar y de seguridad en toda la escala” y reconoció los graves retos económicos internos. Pidió poner fin a la prolongada impasse de “ni guerra ni paz”, mientras que el presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Ghalibaf, y el jefe de Seguridad, Mohsen Rezaei, reiteraron la desafiante posición del régimen contra la presión exterior.
China ha emergido como un comprador clave del petróleo iraní, comprando más del 80% de las exportaciones por mar de Teherán en 2025, según los informes. Este cambio ha proporcionado a Irán un salvavidas en medio del aislamiento internacional, aunque la sostenibilidad de estos flujos comerciales sigue siendo incierta debido al aumento del escrutinio de los EE. UU.













