Los precios del oro han superado la base de consolidación de mediados de año, cercana a los 4.000 dólares, en un contexto de persistentes tensiones en el Golfo Pérsico, sin que Estados Unidos ni Irán muestren señales de desescalada. El estrecho de Ormuz, un punto crítico para el transporte global de petróleo y gas, sigue efectivamente bloqueado, según datos marítimos de Kpler, que registró cero cruces de buques el domingo, la primera vez desde el pico de crisis de mayo.
La falta de una resolución diplomática ha intensificado los temores por posibles interrupciones en el suministro energético, lo que ha llevado a los inversores a buscar coberturas. El oro, tradicional refugio en periodos de incertidumbre, ha captado flujos como consecuencia. El atractivo del metal se ve además reforzado por la demanda de los bancos centrales, con el Banco Popular de China adquiriendo alrededor de 20 toneladas métricas en julio, la mayor adición mensual en cuatro años. Esto elevó las reservas totales del país a 76,0 millones de onzas troy, reflejando los esfuerzos más amplios de las naciones por diversificar sus reservas ante los riesgos inflacionarios persistentes.
Las presiones a la baja provienen de los elevados rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense, que reducen el atractivo relativo del oro al carecer este de rentabilidad. El rendimiento del bono a 10 años se situó en el 4,683% el viernes, cerca de su máximo de finales de julio del 4,750%. La actividad en futuros y opciones del Chicago Mercantile Exchange (CME) reflejó una demanda moderada para protección a la baja, con 141.700 contratos de futuros y 47.200 opciones negociados el 17 de agosto, por debajo de la media de julio. El volumen de opciones, frecuentemente utilizado como seguro contra reversiones, cayó bruscamente, lo que sugiere una creciente confianza en la tendencia alcista imperante.
Los indicadores técnicos mantienen un sesgo constructivo, con las medias móviles a corto plazo por encima de las de largo plazo, señalando un impulso alcista. El Índice de Fuerza Relativa (RSI) se mantiene en territorio positivo, aunque sus barras más pequeñas indican una fase de consolidación dentro del avance general. Los niveles clave a vigilar incluyen resistencias en 4.420,00 y 4.660,00 dólares, y soportes en 4.230,00 y 3.970,00 dólares. Según el análisis, un cierre sostenido por encima de 4.420,00 podría llevar el precio a 4.660,00, mientras que una caída por debajo de 4.230,00 podría abrir camino a pérdidas hacia 3.970,00.
El equilibrio entre el riesgo geopolítico y la política monetaria probablemente determinará la dirección del oro a corto plazo. Los analistas advierten de que cualquier resolución del bloqueo de Ormuz podría desencadenar tomas de beneficios, especialmente ante los volúmenes reducidos de negociación. La gestión de posiciones sigue siendo clave, con órdenes de stop-loss recomendadas en 4.330,00 dólares para posiciones largas y en 4.310,00 para cortas.



