El principal índice de valores alemán se mantuvo estable cerca de sus niveles récord el lunes, consolidando las ganancias tras cuatro semanas consecutivas de avances.
El DAX cerró con un descenso del 0,1%, hasta los 26.423 puntos, reduciendo las ganancias registradas a primera hora, aunque aún se sitúa a solo 151 puntos de su máximo intradiario de 26.574 puntos alcanzado el pasado miércoles. El índice acumula cuatro semanas consecutivas de subidas, prolongando una tendencia alcista que ha acompañado la recuperación más amplia de los mercados de renta variable europeos.
Los operadores atribuyeron el ligero retroceso a la toma de beneficios, aunque el sentimiento sigue respaldado por las expectativas de un mayor relajamiento de la política monetaria por parte del Banco Central Europeo. Esta semana, las publicaciones de datos corporativos y macroeconómicos podrían ofrecer nuevas señales, con los inversores pendientes de las tendencias inflacionistas y las señales de los bancos centrales para anticipar futuros ajustes en las políticas monetarias.
La resistencia del DAX refleja la fortaleza más amplia de la mayor economía de la zona euro, donde la mejora de la confianza empresarial y la estabilidad en la actividad industrial han sostenido el optimismo inversor. Los analistas señalan que la proximidad del índice a máximos históricos sugiere un riesgo limitado a la baja, aunque cualquier cambio inesperado en las condiciones macroeconómicas podría aumentar la volatilidad.
De cara a la semana, el DAX apunta a su cuarta ganancia semanal consecutiva, una racha que ha impulsado al índice casi un 3% por encima de los niveles con los que comenzó el mes.


