El miembro del Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo, Martin Kocher, dijo que la economía de la zona euro está demostrando una mayor resistencia de la que se esperaba ampliamente, con señales de un impulso acelerado. Hablando en el simposio económico anual de la Reserva Federal, en Jackson Hole, Wyoming, Kocher destacó que el crecimiento resulta más robusto de lo que habían sugerido muchas previsiones.
La inflación sigue siendo la principal preocupación de la central, ya que los analistas estiman que la inflación de agosto se situará en el 3,3 %, muy por encima del objetivo del 2 % de la BCE. Kocher destacó que los responsables políticos mantienen un alto grado de vigilancia, y afirmó que no existe «despreocupación» en cuanto a la estabilidad de los precios, subrayando la «prudencia» que existe al respecto. Los costes energéticos se han incrementado por las tensiones geopolíticas en Oriente Medio, las cuales se espera que mantengan la elevada senda de la inflación durante los próximos meses y aumenten el riesgo de efectos secundarios como el aumento de los salarios.
El crecimiento económico del segundo trimestre se situó en el 0,4 %, a pesar de la contención del conflicto del Oriente Medio. El BCE ya había incrementado en un cuarto de punto la tasa de interés de depósito en junio y ha señalado la necesidad de una postura de política monetaria "mildmente restrictiva". De manera general, los inversores esperan que el banco central eleve las tasas aún más hasta llegar a un nivel neutro de alrededor del 2,5 % en su reunión de septiembre, aunque los funcionarios han reiterado que las decisiones seguirán dependiendo de los datos.













