China ha presentado objetivos para la producción de petróleo y gas en su último plan quinquenal, con el objetivo de reducir la dependencia de importaciones a través de una producción doméstica más amplia.
Los objetivos, anunciados por la Administración Nacional de Energía, establecen un objetivo de aumentar la producción de petróleo crudo a 200 millones de toneladas anuales en 2025, un aumento desde 199 millones de toneladas en 2023. La producción de gas natural se busca elevar a 230 mil millones de metros cúbicos en el mismo año, un aumento desde 220 mil millones de metros cúbicos en 2023.
El plan refleja el empeño de Beijing por la seguridad energética en un mercado global volátil y ante tensiones geopolíticas. China, el mayor importador de petróleo del mundo, ha priorizado el desarrollo energético doméstico para mitigar los riesgos asociados con las interrupciones en la cadena de suministro. Las empresas energéticas estatales, incluidas PetroChina y Sinopec, están esperadas para desempeñar un papel clave en la consecución de los objetivos a través de inversiones en perforación y infraestructura ampliadas.
Los analistas destacan que, si bien los objetivos señalan un compromiso con la autosuficiencia, lograrlos dependerá de avances tecnológicos, apoyo regulatorio y tendencias de los precios de los commodities globales. El plan también incluye medidas para acelerar el desarrollo de recursos no convencionales, como gas de esquisto y metano de carbón de cama.
El plan quinquenal destaca la estrategia más amplia de China para equilibrar el crecimiento de la demanda energética con la estabilidad de la oferta, particularmente en la medida en que la economía se transita hacia fuentes de energía de menor carbono.



