La reciente debilidad del yen ha llevado el tipo de cambio USD/JPY a máximos de varias décadas, lo que ha generado preocupación entre los analistas por las posibles consecuencias si la cotización supera los 160.
Un movimiento sostenido más allá de ese umbral podría erosionar aún más la credibilidad del Banco de Japón (BoJ), según los participantes del mercado. El banco central mantiene una política monetaria ultraflexible, que incluye tipos de interés negativos y control de la curva de rendimientos, con el objetivo de estimular el crecimiento y la inflación. No obstante, un yen más débil implica mayores costes de importación, especialmente en energía y alimentos, lo que podría avivar las presiones inflacionistas internas.
Analistas de Goldman Sachs y Nomura Securities señalaron que, aunque el BoJ ha mostrado tolerancia ante un yen más débil, una ruptura de los 160 probablemente obligaría a una reevaluación de su postura. "La credibilidad del BoJ ya está bajo escrutinio", declaró un estratega senior de Nomura. "Una depreciación adicional del yen forzaría al banco a actuar, incluso si ello implica abandonar su marco de política dovish".
El Ministerio de Finanzas de Japón ha intervenido previamente en los mercados de divisas para respaldar al yen, la última vez en 2022 cuando el USD/JPY se acercó a 152. Cualquier intervención actual requeriría, con toda probabilidad, un movimiento brusco y sostenido para ser efectiva, dado el alcance de la depreciación reciente. El yen se ha depreciado casi un 12% frente al dólar este año, impulsado por la divergencia en las políticas monetarias entre la Reserva Federal de EE.UU. y el BoJ.
La Fed ha mantenido los tipos de interés elevados para combatir la inflación, mientras que el BoJ ha mantenido su postura acomodaticia para fomentar la recuperación económica. Esta divergencia ha alimentado operaciones de carry trade, en las que los inversores piden prestado en yen para invertir en activos con mayores rendimientos en el extranjero, agravando la caída del yen.
Los observadores del mercado sugieren que, si el USD/JPY cruza los 160, el BoJ podría verse obligado a considerar una combinación de advertencias verbales, intervención o incluso un cambio en su política para frenar la depreciación de la moneda. Sin embargo, la efectividad de estas medidas sigue siendo incierta, dado los factores estructurales en juego.
Por ahora, la trayectoria del yen sigue siendo un foco crítico para los responsables políticos, inversores y empresas, a medida que aumentan las apuestas por la estabilidad económica de Japón.



