Analistas analizan la reacción contenida del mercado ante el IPC de EE.UU. de julio
Economistas y estrategas ven en los datos de inflación de julio una confirmación del enfoque cauteloso de la Reserva Federal, con un impacto limitado en las expectativas de recortes de tipos a corto plazo.

El informe del Índice de Precios al Consumo (IPC) de EE.UU. correspondiente a julio, que cumplió con las previsiones al registrar un aumento mensual del 0,2% en la inflación general y otro del 0,2% en el IPC subyacente, suscitó reacciones comedidas entre los analistas el pasado miércoles. La mayoría destacó que los datos refuerzan el enfoque gradualista de la Reserva Federal en su política monetaria.
Economistas de Goldman Sachs señalaron que el informe refuerza su visión de que la Fed procederá con un recorte de tipos de 25 puntos básicos en su reunión de septiembre, aludiendo a una dinámica inflacionista estable y un mercado laboral en enfriamiento. El banco mantuvo su previsión de un total de 50 puntos básicos de relajación en 2024, repartidos entre septiembre y diciembre.
Estrategas de JPMorgan destacaron la ausencia de sorpresas al alza en los datos del IPC, lo que, según argumentaron, reduce el riesgo de un tono más restrictivo por parte de la Fed. "El informe no altera materialmente la trayectoria inflacionista observada desde principios de año", señalaba una nota del banco. JPMorgan reiteró su expectativa de un recorte en septiembre, aunque advirtió de que se necesitaría un mayor avance en la desinflación para justificar relajaciones adicionales más allá de esa fecha.
En el ámbito de la renta fija, analistas de BlackRock interpretaron la publicación del IPC como un posible catalizador para modestos avances en los bonos del Tesoro a mayor plazo, ante la menor probabilidad de una respuesta más agresiva por parte de la Fed. "Los datos respaldan la narrativa de que la Fed puede permitirse ser paciente", indicaba un comentario de la firma. BlackRock subrayó que, aunque la inflación sigue por encima del objetivo del 2% del banco central, la tendencia avanza en la dirección correcta.
Economistas de Morgan Stanley adoptaron un tono más prudente, advirtiendo que la inflación en servicios —especialmente los costes de vivienda— sigue siendo persistente y podría retrasar una relajación más agresiva de los tipos por parte de la Fed. "Seguimos viendo riesgo de que la Fed espere hasta diciembre para realizar su próximo recorte", señalaba el equipo de investigación del banco, añadiendo que las condiciones del mercado laboral serán un factor clave para determinar el ritmo de la flexibilización monetaria.
La reacción del mercado ante los datos del IPC fue contenida: los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense cayeron ligeramente, mientras que el S&P 500 se mantuvo estable. El índice del dólar apenas mostró movimientos, reflejando la interpretación equilibrada que los inversores hicieron del informe. Los analistas atribuyeron la escasa respuesta a la ausencia de desviaciones respecto al consenso, ya descontado por los mercados.
De cara al futuro, todos los grandes bancos destacaron la importancia de los próximos informes del mercado laboral, incluido el dato de empleo de julio que se publicará el viernes, para definir la trayectoria de la política de la Fed. La próxima reunión del banco central está programada para los días 17 y 18 de septiembre, con otro dato del IPC previsto para el 14 de agosto que servirá como punto de referencia intermedio para los responsables políticos.
Elena covers macroeconomic data and policy across the eurozone, translating industrial output, inflation and growth figures into what they mean for markets.
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