Los mercados accionarios estadounidenses iniciaron la sesión con caídas este lunes, lastrados por el aumento de las tensiones geopolíticas en Oriente Medio, que impulsaron los precios del petróleo y avivaron los temores inflacionistas, reforzando las expectativas de una política monetaria más restrictiva.
El Dow Jones Industrial Average retrocedió 97,4 puntos, un 0,18%, hasta situarse en 53.462,6 puntos al inicio de la negociación. El S&P 500 cedió 14,2 puntos, también un 0,18%, hasta los 7.697,52, mientras que el Nasdaq Composite perdió 43,9 puntos, un 0,17%, hasta los 26.358,56. Los volúmenes de contratación se mantuvieron moderados, sin que ninguna acción destacara como motor del movimiento generalizado.
Los futuros del Brent subieron casi un 3%, hasta rondar los 82 dólares por barril, tras conocerse informes sobre ataques militares entre EE.UU. e Irán, que incrementaron los riesgos de interrupción del suministro en una región clave para la producción de crudo. El alza de los precios energéticos reavivó las preocupaciones por una nueva presión inflacionista, reduciendo el apetito por activos de riesgo. Los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense avanzaron en toda la curva, con el bono a 10 años acercándose al 4,2%, en un contexto en el que los inversores replantearon el rumbo de los tipos de interés de la Reserva Federal.
Los analistas señalaron que la reacción inmediata del mercado reflejó un clásico movimiento de aversión al riesgo, con sectores defensivos como utilities y bienes de consumo básico superando al mercado, mientras que áreas más sensibles a la coyuntura económica, como la tecnología y los industriales, se quedaron atrás. El índice de volatilidad VIX, considerado un termómetro del nerviosismo inversor, registró un ligero ascenso, aunque se mantuvo por debajo de los máximos recientes.
El contexto geopolítico se enmarca en un fin de semana de creciente hostilidad, con ambos bandos intercambiando ataques cerca de infraestructuras petroleras críticas. Aunque hasta el momento no se ha reportado una interrupción inmediata del suministro global, el riesgo de un conflicto prolongado ha elevado la probabilidad de que los costes energéticos se mantengan elevados durante más tiempo. Los operadores indicaron que la reacción del mercado se vio moderada por la incertidumbre sobre la magnitud y duración del conflicto, así como por las posibles respuestas de política monetaria de los principales bancos centrales.













