Más de 10.000 trabajadores de Volkswagen se concentraron el martes en la planta de Wolfsburg para mostrar su oposición a posibles cierres en medio de las negociaciones de reestructuración. La líder sindical Daniela Cavallo, que tomó la palabra en la asamblea extraordinaria, subrayó el papel fundamental de las fábricas alemanas dentro del Grupo Volkswagen y afirmó: «Las plantas alemanas forman parte del Grupo Volkswagen. Son un elemento integral».
Cavallo también manifestó su desconfianza hacia el consejo ejecutivo, incluido el consejero delegado, Oliver Blume, y señaló: «Nuestra confianza en el consejo ejecutivo de esta empresa, y especialmente en su consejero delegado, Oliver Blume, se ha visto dañada. Aún no es irreversible, pero está dañada». Blume, presente en el acto, defendió la necesidad de reducir costes, argumentando que los márgenes actuales son insuficientes para financiar las inversiones futuras. Reiteró que los cierres de plantas serían un último recurso y la opción más costosa para la compañía.
El consejero delegado presentó como prioridad medidas de reducción voluntaria del personal dentro del proceso de reestructuración. Asimismo, fijó un calendario para estabilizar las operaciones en Alemania, con el objetivo de ofrecer perspectivas sólidas para las plantas en los próximos seis a 12 meses. La asamblea se celebra tras el anuncio por parte de Volkswagen de iniciativas más amplias de reestructuración destinadas a mejorar la competitividad en un contexto de cambios en la dinámica del mercado y del aumento de los costes de producción.












