El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, afirmó que Washington impondrá las sanciones más estrictas jamás aplicadas a Irán, reforzando el compromiso del presidente Donald Trump de llevar a cabo una guerra económica y el aislamiento del país. En declaraciones a CNBC, Bessent describió las medidas como un «golpe de estado», que combina un bloqueo con sanciones históricamente severas dirigidas a derribar el régimen iraní.
Bessent también instó a China a alinearse con las sanciones, aunque Pekín reiteró su oposición, declarando a través de su Ministerio de Relaciones Exteriores que las sanciones y las medidas coercitivas no resolverían el conflicto. China sigue siendo un importante importador de petróleo iraní, lo que complica los esfuerzos de aplicación de las medidas. Los datos de navegación indican que el Estrecho de Hormuz ha permanecido efectivamente cerrado esta semana, lo que exacerba las preocupaciones acerca de las interrupciones del suministro de petróleo.
El presidente Trump calificó la presión como justificada por la débil posición de Irán después de meses de medidas militares y económicas estadounidenses, prometiendo «una guerra económica y un aislamiento a una escala sin precedentes». El ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, desestimó las amenazas, acusando a Trump de intentar desviar la atención de los desafíos internos, en particular del creciente déficit de deuda de Estados Unidos.
El anuncio sigue la promesa anterior de Trump el miércoles de aumentar la presión económica, mientras que Bessent confirmó una conferencia de prensa programada para el lunes para describir mayores detalles de la estrategia de sanciones.













