El secretario del Tesoro de EE.UU., Scott Bessent, advirtió el domingo de una ofensiva económica inminente contra Irán, describiendo las medidas como las sanciones más severas jamás impuestas a una nación. El anuncio, programado para el lunes a las 15:00 horas, marca lo que Bessent calificó como un 'Día D' en la confrontación, a raíz de lo que Washington afirma fue la eliminación casi total de las capacidades militares de Irán.
En respuesta, el secretario del Consejo de Seguridad Nacional de Irán, Mohsen Rezaee, amenazó con suspender todas las exportaciones de petróleo a través del Estrecho de Ormuz o cualquier punto en el Golfo Pérsico. 'No se exportará ni una gota de petróleo', afirmó Rezaee, presentando el movimiento como una medida de represalia contra la creciente presión económica. Teherán ha exigido la levantación del bloqueo naval estadounidense, el cumplimiento de un acuerdo de paz de junio que se desmoronó a principios de agosto y la reanudación de las negociaciones.
El Estrecho de Ormuz, un punto crítico para las exportaciones de petróleo globales, ha visto disminuir el tráfico comercial a una fracción de sus niveles prebélicos. A pesar de las afirmaciones de EE.UU. de una victoria total sobre Irán y de que el estrecho sigue abierto para la navegación, los datos de tráfico indican riesgos persistentes de ataques iraníes a buques. El conflicto se expandió aún más en agosto cuando las fuerzas houthis en Yemen, respaldadas por Irán, declararon un bloqueo naval contra Arabia Saudita y atacaron barcos en el Mar Rojo.
Irán ya ha enfrentado restricciones estrictas de EE.UU. sobre la venta de petróleo y actividades económicas, sumadas a un bloqueo naval impuesto después de que el acuerdo de junio fracasara. Las últimas amenazas de Teherán reflejan las crecientes tensiones económicas y geopolíticas, con ambos bandos endureciendo sus posiciones ante un conflicto que se acerca a seis meses.













