La administración de EE. UU. está evaluando una estrategia para promover activamente las stablecoins respaldadas en dólares a nivel internacional, con el objetivo de consolidar el papel del dólar como moneda de reserva escencial en todo el mundo. Según las informaciones, el plan implicaría la colaboración con empresas privadas para ampliar el uso de stablecoins ligadas al dólar fuera de EE. UU., con la posible participación de funcionarios del Departamento del tesoro y del Estado, junto con la Corporación de Financiación Internacional de EE. UU. El objetivo es aumentar la demanda de bonos del Tesoro estadounidense y reforzar la dominación del dólar en los mercados financieros globales.
Los stablecoins son tokens digitales vinculados a una moneda fiduciaria, como el dólar estadounidense, manteniendo una relación de 1:1. Los dos más grandes, Tether (USDT) y USD Coin de Circle (USDC), representan casi el 90% del mercado de stablecoins, con un volumen de 292,49 mil millones de dólares. Su estabilidad de valor depende de mantener reservas, habitualmente dólares y bonos del Tesoro a corto plazo, garantizando su canje a par. Bajo la Ley Genius de los Estados Unidos, los emisores de stablecoins deben mantener reservas, incluidos dólares y bonos del Tesoro, para cumplir con los requisitos regulatorios.
El dominio del dólar en las transacciones internacionales es ya considerable, y el 90% de los volúmenes de divisas se denominan en USD. Los emisores de stablecoin ahora poseen cerca de 200 mil millones de dólares en deuda soberana estadounidense, superando a varios países importantes. Aunque esto podría reforzar la posición del dólar, los críticos advierten de los riesgos para los mercados emergentes. El Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Central de Pagos Internacionales han advertido de que la adopción generalizada de stablecoin anclados en dólares podría acelerar la fuga de capitales, debilitar las monedas locales y reducir la capacidad de los bancos centrales de controlar los flujos financieros. Este movimiento también podría eludir los canales bancarios habituales, complicando la supervisión de las transacciones transfronterizas.
La propuesta se alinea con los esfuerzos más amplios para aprovechar los activos digitales para apoyar el liderazgo financiero de los EE. UU., aunque enfrenta un escrutinio por las posibles consecuencias no deseadas para la estabilidad financiera mundial.











