El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazó a Irán con una guerra económica sin precedentes, advirtiendo que cualquier país o instituto financiero que apoye a Teherán sufrirá graves consecuencias. En una publicación en Truth Social, Trump indicó que los gobiernos, las empresas, los aeropuertos y las agencias estatales que ayudaran a Irán sufrirían «consecuencias económicas tremendas», y pidió el apoyo de los aliados para contrarrestar la amenaza percibida desde Teherán.
La última retórica de Trump sigue meses de negociaciones estancadas entre Washington y Teherán, sin ningún progreso en temas como la reapertura del estrecho de Ormuz o la solución del programa nuclear de Irán. El presidente estadounidense ha descrito las posibles medidas como «históricas» y «la operación económica más devastadora jamás lanzada contra un país», comparando el esfuerzo con las desembarcos de la D-Day del 1944, que marcaron un turning point en la Segunda Guerra Mundial.
Las sanciones propuestas afectarían al contrabando de petróleo, a los acuerdos de cambio de divisas, a los traspasos de dinero, a las casas de cambio, a las matrices navales y a las empresas fantasma, aunque los detalles concretos de su aplicación siguen siendo inciertos. Esta medida se produce mientras Irán continúa exportando petróleo, su principal fuente de ingresos, según informes que indican que entre 15 y 20 petroleros atraviesan diariamente el Estrecho de Ormuz siguiendo una ruta sureña a lo largo de las costas de Omán. Actualmente, las flujos diarios de petróleo a través del estrecho alcanzan unas 10 millones de barriles, aproximadamente la mitad del volumen anterior a la guerra.
Los medios iraníes descarta las amenazas de Trump como una «guerra psicológica» y propaganda habituales.Emisoras vinculadas al Estado, como Fars y Tasnim, destacan que Teherán se ha adaptado repetidamente a las sanciones estadounidenses, que están en vigor desde hace años, y acusan a Washington de intentar cortar todos los lazos financieros y económicos con la República Islámica.
La presión política sobre Trump se ha intensificado antes de las elecciones intermedias de Estados Unidos, que se celebraban en dos meses y medio, y los críticos ponen en duda la falta de avances visibles en su estrategia respecto de Irán. El presidente ha alternado entre señalar la continuación de las conversaciones con la Guardia Revolucionaria de Irán y afirmar que actualmente no existen negociaciones, un patrón que ha suscitado escepticismo entre analistas y funcionarios iraníes.













