El fabricante surcoreano de chips de memoria SK Hynix está avanzando en los planes para construir su primera instalación de fabricación a gran escala de semiconductores en Japón, según un informe de Hankyoreh de Corea del Sur.
La fabrica propuesta se ubicaría en la prefectura de Miyagi, en el noreste de Japón, una región designada por Tokio como parte de sus esfuerzos más amplios por revitalizar la producción nacional de semiconductores, junto con Kyushu y Hokkaido. El proyecto, todavía en fase preliminar, se está debatiendo a una escala de inversiones de decenas de billones de wones, aunque no se ha confirmado una cantidad final, un calendario de construcción ni una aprobación formal por parte del directorio.
El presidente del grupo SK, Chey Tae-won, fue citado por una fuente del sector como quien había visitado recientemente la prefectura de Miyagi para evaluar la adecuación del sitio. Esta medida se produce después de iniciativas similares de empresas extranjeras del sector de los semiconductores, entre las que se encuentran Micron, con sede en los EE. UU., y Taiwan Semiconductor Manufacturing Co. (TSMC), que ya tienen establecidas operaciones de fabricación en Japón. Samsung Electronics tiene un centro de investigación de packaging de semicircuitos de nueva generación en Yokohama, pero no opera actualmente una planta a gran escala en el país.
Las acciones de SK Hynix aumentaron un 1,5 % a KRW 1.717 millones el viernes, superando al índice KOSPI más amplio, que cayó un 0,67 % para cerrar en 6.806,38. La inversión propuesta se alinea con la estrategia de la fabricante de chips de diversificar la capacidad de producción en el extranjero mientras mantiene la expansión doméstica en su clúster de semiconductores de Yongin-Honam.
Esta iniciativa se considera una respuesta a las persistentes restricciones en el suministro de chips de memoria en todo el mundo, aunque podría enfrentarse a prioridades concurrentes. Los EE. UU. han presionado cada vez más a las empresas surcoreanas para que amplíen la producción de chips de memoria dentro de sus fronteras, lo que podría desviar futuras asignaciones de capacidad. Además, el plan podría enfrentar resistencia política y pública en Corea del Sur, donde persisten preocupaciones sobre inversiones a gran escala en Japón dentro de una industria estratégicamente sensible.
No se han divulgado más detalles sobre las fuentes de financiación, los incentivos gubernamentales ni los plazos operativos.













