El tráfico marítimo a través del Estrecho de Ormuz, un punto crítico para las flujos globales de petróleo, ha caído a su nivel más bajo en casi tres meses, según los últimos datos marítimos disponibles.
La disminución en el tráfico de buques se debe a que las compañías de navegación están restando rutas a los buques para evitar posibles interrupciones, mientras que las tensiones geopolíticas regionales persisten. El estrecho, que conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán, es una ruta de tránsito principal para la exportación de petróleo crudo y gas natural licuado de los estados del Golfo, incluyendo Arabia Saudita e Irán.
Los datos de seguimiento marítimo indican una caída en el tráfico comercial y de tanques sobre la última semana, con un promedio diario por debajo de los niveles registrados a finales de mayo. Los analistas atribuyen la disminución a una combinación de preocupaciones de seguridad elevadas y factores económicos, incluyendo una disminución en la demanda de envíos de petróleo ante la volatilidad del mercado global.
El Estrecho de Ormuz sigue siendo uno de los pasos marítimos más estratégicamente significativos del mundo, que maneja aproximadamente una quinta parte de la oferta global de petróleo. Cualquier interrupción prolongada del tráfico podría impactar en los mercados energéticos, especialmente en Asia, donde los refinadores dependen en gran medida del petróleo crudo del Medio Oriente.
Según fuentes de la industria, si bien el actual descenso en el tráfico es notable, no indica aún una interrupción sostenida. Sin embargo, la vigilancia de la actividad marítima en la región seguirá siendo crucial mientras que los riesgos geopolíticos sigan moldeando los patrones comerciales globales.


