Los futuros del crudo Brent y del WTI cayeron casi un 1,5% el martes, extendiendo una tendencia lateral mientras el mercado equilibraba los signos de una desaceleración temporal en el Oriente Medio con persistentes riesgos alcistas.
Las perspectivas a corto plazo para los precios del petróleo siguen ancladas en una presunta pausa en las hostilidades regionales, apoyada por los informes de que Estados Unidos no está planeando ataques militares inmediatos contra Irán. Según Axios, citando a una fuente informada, el secretario de Estado norteamericano, Antony Blinken, ha comunicado a sus homólogos que Washington da prioridad a la presión económica sobre las acciones militares directas. Un alivio adicional proviene de las negociaciones en curso entre Irán y Omán con el objetivo de establecer un marco temporal para gestionar el tráfico por el Estrecho de Ormuz, que ha sido un foco de conflictos que han provocado interrupciones en el transporte marítimo.
Sin embargo, los analistas advierten de que este distensión puede resultar efímera. La ausencia de un acuerdo formal entre Estados Unidos e Irán en relación con el control del estrecho, sumado a la intención declarada de Irán de retaliar contra los bloqueos económicos, introduce incertidumbre. Saeid Jafari, en Foreign Policy, argumenta que la estrategia cambiante de Irán, que abandona las respuestas controladas en favor de medidas más agresivas, aumenta el riesgo de un conflicto regional más amplio. El análisis sugiere que Irán podría atacar intereses económicos del Golfo o activos estadounidenses, lo que podría escalar la tensión más allá de las actuales condiciones de tregua.
Mientras tanto, la guerra entre Rusia y Ucrania sigue ejerciendo presión alcista en los mercados energéticos. Los ataques ucranianos en el interior de Rusia se han intensificado, lo que ha generado inquietud al respecto de que el presidente Vladimir Putin pueda ampliar las operaciones militares. Bloomberg informa que los esfuerzos diplomáticos han fracasado en asegurar un alto el fuego duradero, ya que las infraestructuras y las líneas de suministro siguen bajo amenaza. Como resultado, los precios del grano se han disparado, y los futuros de trigo en el Chicago Board of Trade han subido un 6% hasta alcanzar su nivel más alto desde octubre de 2024.
La falta de resolución en cualquiera de los conflictos, combinada con el potencial de contagio entre los frentes, menoscaba las perspectivas de estabilidad de los precios del petróleo. Los analistas destacan que, aunque la convulsión del Medio Oriente ha apoyado los precios del crudo, los ataques contra refinerías rusas han llevado los costes del gasolina y el diésel a niveles elevados que muestran muy escasos signos de disminución. La fragilidad estructural de la infraestructura petrolera mundial sigue siendo una vulnerabilidad clave, con riesgos de interrupciones prolongadas que persisten mientras las tensiones geopolíticas sigan sin resolverse.












