Las acciones de los principales astilleros, Hanwha y Fincantieri, aumentaron de valor tras indicaciones de que el presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, tiene la intención de abrir la construcción naval doméstica a astilleros extranjeros.
La posible modificación de la política busca abordar los desafíos de capacidad y eficiencia dentro de la base industrial de defensa estadounidense permitiendo a empresas marítimas internacionales participar en contratos de construcción y mantenimiento naval. Los analistas destacan que abrir el mercado podría beneficiar significativamente a los constructores de defensa navales globales establecidos con capacidades de fabricación avanzadas.
La respuesta del mercado fue inmediata, reflejando las expectativas de los inversores de nuevas corrientes de ingresos internacionales para contratistas de ingeniería naval y defensa extranjeros en caso de que la administración entrante implemente las reformas propuestas.



