Las semanas de calor intenso y sequedad persistente dañaron gravemente los rendimientos agrícolas en toda Alemania este año, lo que llevó a una cruda evaluación de la cosecha por parte de la Asociación de Agricultores Alemanes (Bauernverband).
La asociación informó que las condiciones climáticas extremas calcinaron cultivos en todo el país, y la ubicación geográfica de las granjas resultó ser un factor decisivo a la hora de resistir la sequía de una magnitud poco común antes.



