El índice alemán DAX luchó por encontrar su dirección en el comercio del martes temprano, después de haber alcanzado un récord el fin de semana anterior. La actitud de los inversores se vio empañada por las noticias negativas de los mercados extranjeros, junto con los vientos macroeconómicos generados por el alza de los precios del petróleo y los rendimientos más altos de los bonos.
Los participantes del mercado también reaccionaron a la conflictiva situación en Oriente Medio, ya que las esperanzas de una resolución diplomática no se materializaron. La combinación de la incertidumbre geopolítica persistente y los costos energéticos en alza continuaron presionando a las acciones europeas.



