Canadá está preparándose para la imposición de aranceles del 50% por parte de Estados Unidos sobre bienes canadienses valorados en aproximadamente $20 mil millones, según fuentes gubernamentales.
Esta medida sigue a una reciente decisión de EE. UU. de imponer gravosas tasas a una amplia gama de importaciones, con productos canadienses entre los identificados para las nuevas medidas. Ottawa aún no ha especificado qué sectores o bienes serán afectados, pero ha indicado que las medidas podrían entrar en vigor en cuestión de semanas.
El gobierno del primer ministro Justin Trudeau ha señalado que responderá con aranceles retaliatorios sobre bienes estadounidenses, aunque los detalles siguen bajo revisión. Los funcionarios canadienses han enfatizado que los aranceles violan acuerdos comerciales existentes y podrían desencadenar un conflicto comercial más amplio.
El impacto potencial en los exportadores canadienses es significativo, dado que EE. UU. es el principal socio comercial de Canadá, que representa cerca del 75% de sus exportaciones totales. Sectores como el automotriz, el acero y la agricultura están esperando enfrentar la mayor exposición a las nuevas tasas.
Los economistas advierten que los aranceles podrían perturbar las cadenas de suministro y aumentar los costos para los consumidores en ambos países. El Banco de Canadá ha señalado previamente que las tensiones comerciales podrían afectar el crecimiento económico, especialmente si las medidas persisten.
Los funcionarios estadounidenses no han proporcionado un desglose detallado de los bienes objeto de las tasas, pero han citado prácticas comerciales injustas como justificación para los aranceles. La medida se produce en un contexto de preocupaciones más amplias sobre proteccionismo comercial global y su impacto en la estabilidad económica.
El ministro de Comercio de Canadá está programado para celebrar consultas de emergencia con representantes de la industria para evaluar el potencial de caos y explorar estrategias de mitigación.



